“La ley del silencio”

Quizás uno de los directores de cine más controvertidos es Elia Kazan. Sin embargo, a pesar de las “sombras” que rodean algunos aspectos de su vida, no cabe la menor duda de que las luces superan con creces ese lado oscuro que todavía hoy persigue al director tras casi dieciséis años después de su muerte.

Elia Kazan nació en Constantinopla en el año 1909. Tras un variado periplo de él y su familia por Europa se instaló en 1913 en Nueva York, como tantos otros inmigrantes europeos que, huyendo de la miseria, buscaron acomodo y prosperidad al otro lado del Atlántico. Sin embargo, la esperanza de un futuro mejor en el país de las oportunidades se vio truncada para él y su familia por el estallido de la crisis del 29.

La ley del silencio

La crisis y la consiguiente ola de miseria en los EE.UU. cogió a Elia Kazan en sus años universitarios estudiando arte dramático, por lo que se vio obligado a compaginar sus estudios con trabajos esporádicos. A pesar de ello, consiguió montar su primera obra teatral en 1931 (tan solo un año después de comenzar sus estudios), para, en muy pocos años, desarrollar una prolija carrera teatral. Asimismo, en esos primeros años de carrera profesional, interpretó algunos papeles como actor secundario junto a nombres como el de Humphrey Bogart.

En tan solo diez años obtuvo el premio de la crítica por su adaptación de la obra teatral The Skin On Our Teeth y, en 1947, fundará el mítico Actor’s Studio. A partir de ahí, su carrera como creador será imparable, tanto en el teatro como en el cine, extendiéndose también al terreno de la creación literaria, destacando en esos primeros años una de sus obras maestras más reconocidas: Un tranvía llamado deseo, de 1951.

¡Viva Zapata!, Al este del Edén, Esplendor en la hierba y Río salvaje, entre otros, serán títulos que lo encumbrarán como director de cine en Hollywood. Sin embargo, en 1954, será La ley del silencio (On The Waterfront) la que, por muchos, se considerará como su obra cumbre cinematográfica.

En La ley del silencio Kazan nos cuenta una desgarradora historia centrada en la mafia sindical portuaria (a que os suena) de los años cuarenta en Nueva Jersey, basándose para ello en los hechos reales que publicara el periódico The New York Sun en 1948. Mafia, corrupción, extorsión, palizas y asesinatos son el caldo en el que se cocina esta historia protagonizada por Marlon Brando, quien interpreta uno de sus mejores papeles (junto al que interpretara en Un tranvía llamado deseo, en mi opinión).

En La ley del silencio Elia Kazan dirige a un Marlon Brando (Terry Malloy) interpretando el papel de un matón que se debate entre seguirle el juego a la mafia portuaria o hacer caso a su propia conciencia y enfrentarse él solo Johnny Friendly (Lee J. Cobb), el líder sindical y “caudillo del obrero” (como lo llaman en la propia película) que controla el sector portuario de Nueva Jersey, destacando el papel de Karl Malden, quien interpreta al padre Barrie y que durante toda la película intentará guiar a Terry Maloy por el camino recto para que denuncie al mafioso Friendly ante la policía. El hilo conductor y de conexión entre Terry Malloy y el padre Barrie será la relación entre Malloy y Edie (Eva Marie Saint), una muchacha cuyo hermano fue víctima del mafioso Friendly y que, deseosa de que el personaje interpretado por Brando se redima, lo pondrá en contacto con el cura para producir en el antaño matón portuario una transformación espiritual que le llevará a renunciar a su pasado y enfrentarse al mundo de la mafia sindical.

Muchos afirman (y no sin razón) que Kazan pretendió con esta película justificar su papel en la “caza de brujas” durante el macarthysmo. Y es que el director, antaño izquierdista redomado, durante aquel período denunció a no pocos compañeros de profesión por ser comunistas ante el Comité de Actividades Antiamericanas, lo cual se puede identificar claramente con la evolución espiritual del personaje Malloy en La ley del silencio: un antiguo miembro de la mafia portuaria que se enfrenta y denuncia, tras una profunda reflexión, a ese mundo al que antaño perteneció. Ese episodio en la vida de Kazan le persiguió hasta su muerte, durando la polémica hasta nuestros días. Así, cuando le fue concedido el Oscar honorífico a toda su carrera en 1999, algunos de los presentes en la gala no se levantaron a aplaudir.

En todo caso, sea como fuere, lo cierto es que La ley del silencio es considerada por todos (detractores y defensores de Kazan) una obra maestra del cine negro y, no en vano, logró doce nominaciones a los Oscar, llevándose finalmente ocho de ellas.


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