La misteriosa desaparición de Agatha Christie

Hubo un tiempo en el que los españoles creíamos que el Reino Unido era un país lleno de venerables abuelitas que, con sus rebecas sobre los hombros, iban por los pueblecitos de la campiña inglesa resolviendo misterios. Sí; no hace tantos años de eso, y, desde luego, las novelas de Agatha Christie tuvieron una gran influencia en ese tópico que teníamos tan asumido.

Agatha Christie

El pasado domingo, 15 de septiembre, se cumplieron 129 años del nacimiento de Agatha Mary Clarissa Miller, todo un símbolo en la novela policíaca y de misterio, por lo que es buen momento dedicarle un homenaje, por pequeño que sea, en este blog. Sin embargo, y ya que hablamos de misterio y suspense, lo vamos a hacer recordando una extraña anécdota que ocurrió en su vida y que, desde luego, bien podría haber constituido la trama de una de sus sesenta y seis novelas: su misteriosa desaparición en 1926.

Todo empezó el 3 de diciembre de 1926 (seis años después de publicar su primera novela: El misterioso caso de Styles), cuando el marido de Agatha (Archibald Christie) le pidió el divorcio, alegando que estaba enamorado de otra mujer. Aquel día tuvieron, obviamente, una fuerte discusión, que terminó con Archibald yéndose de casa y con Agatha desapareciendo misteriosamente aquella misma noche. Tan solo una extraña nota dejó aquella noche Agatha Christie a su secretaria, indicándole que se iba a Yorkshire, al norte de Inglaterra.

Sin embargo, nunca llegó a Yorkshire, siendo lo más extraño que, días después, su coche (un Morris Cowley) fue encontrado cerca de Guildford, una localidad al sudeste de Inglaterra, dentro del cual encontraron prendas de ropa de ella y su permiso de conducir. Desde luego, aquello provocó una conmoción en el Reino Unido sin precedentes, movilizándose cientos de policías en su búsqueda, miles de voluntarios e implicándose en el caso hasta el mismísimo ministro del interior británico William Joynson-Hicks. Obviamente, el seguimiento por parte de la prensa fue paralelo al interés del público por la noticia, llegando el caso a ser titular del diario estadounidense The New York Times.

Tras once días desaparecida, finalmente fue hallada, hospedada en el Swan Hydropathic Hotel, en la localidad bitánica de Harrogate. Sin embargo, no figuraba registrada en el hotel con su verdadero nombre, sino con el de Teresa Neele, siendo el de Neele, curiosamente, el apellido de la amante de su marido; además, en dicho registro, también figuraba como natural de la ciudad sudafricana de Ciudad del Cabo. Tras ser interrogada, las dudas estuvieron lejos de despejarse: no recordaba nada de lo ocurrido y, lo que era más extraño, tampoco fue capaz de reconocer a su marido.

Noticia de la desaparición de Agatha Christie

Tras aquel extraño suceso, Agatha Christie fue ingresada durante algún tiempo en una institución psiquiátrica, sin que los médicos pudieran jamás dar una explicación convincente sobre lo que le ocurrió a la, por aquel entonces, joven escritora, más allá de una indefinida “crisis nerviosa”. Ante aquella falta de explicaciones, obviamente, las habladurías y especulaciones comenzaron a correr como la pólvora, produciéndose explicaciones para todos los gustos: que si era propensa a la depresión; que si fue por causa de la infidelidad de su marido; que si fue un truco publicitario; y hasta que si quiso meter en un lío a su marido, haciendo creer a la policía que la había matado para fugarse con su amante. En fin, jamás se llegó a aclarar el tema y de aquel asunto jamás habló la protagonista, Agatha Christie.

Después de aquella sonada desaparición, la carrera de Agatha Christie como escritora despegó definitivamente, con su primer gran éxito: El asesinato de Roger Ackroyd. Se trasladó a vivir a las Islas Canarias con su hija Rosalind, de la que obtuvo la custodia, y posteriormente, en un viaje a Bagdad, conocería al arqueólogo Max Mallowan, con el cual se casaría más tarde, acompañándole hasta el final de los días de la escritora, lo que ocurrió el 12 de enero de 1976 como consecuencia de una neumonía.

Toda la historia de la extraña desaparición de Agatha Christie, con los años, envolvió a la escritora de un halo de misterio que reforzó su fama en el género policial y detectivesco, lo cual, unido a una bohemia vida de viajes por Oriente Medio acompañando a su esposo en diferentes excavaciones arqueológicas, convirtió el nombre de la escritora británica en todo un referente en el mundillo de la novela de misterio. Sin embargo, su prolija obra y las bases que sentó dentro del género, hacen que aquel misterioso suceso de su juventud haya quedado en un difuminado recuerdo que se ha ido esfumando como vapor de agua y de cuya existencia poca gente tiene conocimiento hoy día. Quizás, aquel suceso, bien podría haber supuesto la trama de su novela número sesenta y siete.


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