¿Conoces a Ralph Barby?

Hace unos días leí un artículo de 2016 (creo recordar) en el que se afirmaba que en España no habían habido escritores del género de terror y fantástico (o, al menos, un gran autor de referencia que sirviera de modelo para que las generaciones posteriores de escritores bebieran de su obra), a diferencia de lo que ha ocurrido con los países anglosajones, en los que Edgar Allan Poe, Lovecraft y Stephen King son, sin duda alguna, verdaderos iconos en la literatura de terror y fantástica.

Ralph Barby

Si bien es cierto lo que indicaba ese artículo, tampoco lo es menos que buena culpa de ello la han tenido las editoriales tradicionales de nuestro país, más preocupadas e hacer caja con los grandes nombres de los países anglosajones que en promocionar los talentos patrios de los géneros que nos ocupan. Y, sin duda, uno de esos ejemplos es Ralph Barby.

Pero no; Ralph Barby no es un escritor extranjero, sino español, de nombre real Rafael Barberán Domínguez, quien decidió utilizar ese seudónimo para poder publicar en la década de los sesenta, ya que, de lo contrario, no se hubiera comido ni un colín.

Con más de mil libros en su haber (novela corta, por supuesto, encuadrada dentro del pulp) y más de dieciocho millones de ejemplares vendidos, quizá Ralph Barby pudiera considerarse como ese autor que aquel artículo al que hacía referencia al principio echaba de menos en la literatura fantástica y de terror española. Un autor despreciado durante décadas por las grandes editoriales (hoy día también) que solo encontró acomodo en la editorial Bruguera a través de los llamados “bolsilibros”, en los que tenían cabida tanto las novelas del oeste, de terror, policíacas, fantásticas y románticas, formato también despreciado por los escritores llamados “de calidad”.

Sin embargo, Ralph Barby ha obtenido el reconocimiento negado durante toda su carrera, si bien en el reducido y oscuro mundillo de la literatura fantástica y de terror de nuestro país, a excepción del caso del Festival de Sitges, en el cual se le rindió un moderado homenaje. En cualquier caso, para lo que se acostumbra en nuestro país, más vale eso que nada.

Repasando la trayectoria del autor, recuerda bastante a los autores autopublicados de hoy: Juan Palomo, yo me lo giso yo me lo como. Trabajando desde el principio con su esposa Àngels Gimeno, esta le enseñó a escribir a máquina y le corregía los manuscritos que él escribía del tirón en uno o cuatro días; ellos mismos los encuadernaban y los enviaban a la editorial Brugera (antes de ella, decenas rechazaron publicar sus novelas); y así, una y otra vez, día tras día, hasta más de mil novelas. Todo ello sin reconocimiento literario alguno, sin saber la cantidad de ventas realizadas y sin poder tener relación con otros escritores de la editorial (algo que prohibía esta, al igual que el recibir cartas de los lectores o mantener comunicación con ellos). En definitiva, como si trabajadores de un taller clandestino se tratara. Sí; durante décadas estos autores escribían y escribían sin parar, mientras que el público consumía ávidamente sus novelas; sin embargo, las editoriales a las que pertenecían no les proporcionaban datos de ventas ni estadísticas, limitándose a pagarles unas cantidades que ellos aceptaban sin rechistar, en unos tiempos en los que cobrar por escribir podía considerarse casi como un regalo.

Ralph Barby

Será con la quiebra en los ochenta de la editorial Bruguera cuando todo esto cambie y, sobre todo, con la llegada de internet. Serán los años en los que comience a llegar a España el concepto de pulp, tan prestigiado en los EE.UU. y, por el contrario, tan denostado y enterrado en nuestro país. Será entonces cuando los autores que remaban en las galeras de las editoriales tradicionales se den cuenta de que lo que ellos escribían no era “mierda”, como tanto les repetían los autores “de nivel” mirándoles por encima del hombro, sino que, por el contrario, gozaban de un éxito por ellos mismos desconocido, secuestrado y ocultado por unas editoriales a las que, autores como el propio Ralph Barby (también Estefanía, Corín Tellado o Silver Kane), pertenecían en exclusiva, como si de esclavos se tratara, escribiendo día y noche encerrados en sus casas, encadenados a una máquina de escribir. Sí, la llegada del bendito internet marcará el punto de inflexión en el que serán conscientes del grandísimo número de seguidores que tenía la denostada literatura que escribían.

Junto a Àngels Gimeno montarán una editorial (Ediciones Olimpic), llegándose a publicar en EE.UU. algunas de sus novelas con algún que otro éxito y reconocimiento (negado en nuestro país), como es el hecho de estar incluido en la Antología del cuento Español de la Universidad de Lincoln-Nebraska, continuando a día de hoy al pie del cañón a sus ochenta años, como el primer día.

Si quieres conocer más sobre Ralph Barby, puedes visitar su blog, donde descubrirás un autor que, sin lugar a dudas, podemos considerar como uno de los pioneros del género de terror y fantástico en nuestro país, después de lustros sin ningún autor consistente en dichos géneros. Un autor que, como muchos otros, no ha obtenido el reconocimiento que se merece en nuestro país, pero sí en el exterior; de hecho, cuenta con algunas de sus novelas grabadas en audio en la Biblioteca del Congreso de Washington DC y distribuidas a diversas bibliotecas de EE.UU.


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