De cómo se documentó Bram Stoker para escribir “Drácula”

Ahora que Drácula vuelve a estar de moda por la serie que se acaba de estrenar en Netflix (por cierto, todavía no la he visto porque estoy bastante liado escribiendo mi tercera novela y, por lo demás, terminando otras series), bueno sería recordar que en 1897 un señor irlandés llamado Bram Stoker escribió una novela de terror gótico llamada, precisamente, Drácula (solo lo recuerdo por si acaso, ya que eso de la “lectura”, en los tiempos que corren, quizá pudiera sonarle a alguno como un tipo de misteriosa y rara enfermedad incurable).

Drácula

Quizá hoy día la tarea de documentación a la hora de escribir una novela sea algo más sencilla que antes de que apareciera internet; algo nada baladí, desde luego. Efectivamente, hace décadas, eso de buscar en Google y obtener millones de resultados para, después, organizarlos y sistematizarlos en nuestros potentes ordenadores personales, sin duda, era algo inimaginable, de modo que, si los escritores querían documentarse a la hora de buscar localizaciones, personajes y tramas para sus historias, tenían solo dos opciones: o bien viajar a esos lugares, o bien encerrarse en polvorientas bibliotecas para recabar esos datos en decenas de libros, por no hablar de la posterior tarea (bien ardua las más de las veces) de ordenarlos para poder trabajar con ellos. Sí, toda una tarea titánica que explica el que escribir una novela en aquellos tiempos pudiera llegar a llevar años, lo cual fue lo que precisamente le ocurrió a Bram Stoker en aquellos decimonónicos años en los que escribió Drácula.

Siete años fue lo que le llevó al escritor irlandés concluir su obra maestra. Obviamente, podemos imaginar que esos siete años no se dedicaron en exclusiva a la tarea física de escribir, ya que, de lo contrario, Drácula habría sido un libro soporíferamente largo. Al contrario, la mayor parte del tiempo lo dedicó el pelirrojo de Clontarf a documentarse mediante la lectura de, según se dice, hasta veintiséis libros de la Biblioteca de Londres, en los cuales se han descubierto notas de la mano del propio Stoker y que serían las que fueron dando vida al personaje de Drácula en la imaginación del autor victoriano.

De esos libros, los que parece que más consultó Bram Stoker (así se deduce por ser los más subrayados) fueron El libro de los hombres lobo, de Sabine Baring-Gould, en el que ciencia, folclore y fantasía se entremezclan, y Pseudodoxia Epidemica, de Thomas Browne, en el que el autor rebatía los errores y supersticiones “vulgares” de la época (hoy hablaríamos de “bulos”). Efectivamente, parece que esos dos libros fueron los pilares sobre los que se asentó el nacimiento de uno de los personajes más emblemáticos de la novela de terror y, hoy día, del cine del mismo género.

Bram Stoker

Sin embargo, siendo obvio que esos dos libros fueron la base del personaje que creara Stoker, lo cierto es que la historia no estaba totalmente alejada de la realidad. Efectivamente, el llamado “vampirismo” no era algo que no se conociera ya en la época en la que Stoker escribió el libro, sino que, parece ser, el autor irlandés se inspiró en una serie de misteriosos sucesos que ocurrieron años antes en dos cementerios británicos (el de Highgate, en Londres, y el de Santa María la Virgen, en Whitby), en los que, precisamente, se cuenta que se produjeron algunos casos de vampirismo.

No obstante, tal circunstancia no desmerece en nada la emblemática novela de Bram Stoker; todo lo contrario. Efectivamente, toda buena obra que se precie (y especialmente las de terror) ha de inspirarse en alguna arista de la realidad para infundir la sensación de miedo e inquietud que pretende conseguir, ya que, de lo contrario, sería imposible que lograra su propósito. Y, para ello, también fue aderezo indispensable el que Stoker se inspirara para la ambientación de su novela en el castillo de Slains, en Cruden Bay, como, precisamente, el castillo que habitaría el personaje de Drácula.

En fin, ya sabéis algo más acerca de esta obra maestra que continúa inquietando almas década tras década desde que se publicara en el siglo XIX y que, ahora, parece que continuará gozando de buena salud de la mano de la pequeña pantalla. Sin duda es una buena noticia, aunque, quizá lo sería más el que las nuevas generaciones se acercaran a la novela de Bram Stoker más allá de su adaptación para televisión.


Una respuesta a “De cómo se documentó Bram Stoker para escribir “Drácula”

  1. La documentación es clave en Drácula por partido doble: por el esfuerzo que hizo Stoker (7 años) y por que los personajes se dedican también a documentar sus andanzas (en concreto Mina que se lanza a la tarea de mecanografiar todas las cartas y los diarios de los personajes) En esta crítica/reseña que he hecho de la novela y la serie de Netflix hablo de la importancia de la documentación , entre otras cosas.
    https://writeclub1968.wordpress.com/2020/02/29/dracula-el-senor-en-las-sombras-lo-que-la-serie-de-netflix-nunca-te-va-a-ensenar-sobre-la-historia-del-famoso-vampiro-de-transilvania/

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