“La peste escarlata”, de Jack London

En estos aciagos días de epidemias y pandemias, qué mejor que sumergirse en la prolija literatura que ha tratado este tema a lo largo de la historia, la cual, por cierto, no ha sido menor en número que los casos de coronavirus que cada día saltan a los medios de comunicación.

La peste escarlata

La verdad es que leer la prensa y ver las noticias estos días resulta realmente desolador, pero no por el imparable avance a nivel mundial del coronavirus, sino por el lamentable papel de los medios, más preocupados en el espectáculo del disparate que en informar. En fin, acudamos pues a nuestra biblioteca, pongámonos cómodos y evadámonos en alguna fantasía apocalíptica que realmente merezca la pena.

Muchos dicen que la obra que inauguró el género de la novela de catástrofes epidémicas fue La peste escarlata, de Jack London; una novela escrita en 1912, pero cuya trama se desarrolla, más o menos, en la actualidad. Sí, perfecta para lo que nos ocupa.

La novela arranca en el año 2073, sesenta años después de que una epidemia casi acabara con la humanidad, en una América postapocalíptica (muy del estilo de The Walking Dead, por cierto) en la que el personaje central, James Howard Smith, viaja junto a sus nietos a lo largo del país buscándose la vida, en un mundo sin apenas habitantes y en el que, para sobrevivir, hay que cazar y recolectar lo que se encuentre por el camino, sin más techo que el cielo y las estrellas.

James Howard era profesor universitario cuando se inició la pandemia allá por el 2013, tiempos de los que le habla a sus nietos, así de cómo se inició una epidemia que acabaría totalmente con la civilización de una forma fulgurante al extenderse por todo el planeta como la pólvora, tiñendo de escarlata el rostro de los infectados, preludio de una segura y rápida muerte, tan cruel como la barbarie que irá apoderándose de una sociedad en la que los valores y la moral de la civilización se irán apagando como toda esperanza en los supervivientes, siendo ese, precisamente, el mensaje que se oculta en la novela de London: la fragilidad de la civilización y de nuestras convenciones sociales, las cuales desaparecen fulminadas por un acontecimiento imprevisto de la naturaleza.

Jack London

Y es que la novela de London se encuadra en ese gusto del autor por confrontar al hombre con la indómita fuerza de la naturaleza, de lo salvaje, de aquello que escapa al vano control del ser humano. Así, esa misma dicotomía civilización-naturaleza la podemos ver en otras obras de Jack London, como es el caso de La llamada de lo salvaje (1903) o Colmillo blanco (1906), en las que se nos muestra al hombre fuera de la protección de la civilización, enfrentándolo a las situaciones más extremas que le obligan a sacar lo mejor (y lo peor) de sí mismo, en un esfuerzo individual de superación en el que las reglas de juego convencionales no sirven. Sí, una constante en la obra de Jack London que, en el caso de La peste escarlata, tiene el encanto añadido del género fantástico y la ciencia ficción.

En fin, La peste escarlata de Jack London: una excelente opción para disfrutar de una excelente obra en los tiempos que corren y, de paso, vacunarse contra la ignorancia.


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