“El asesino sin rostro”, el libro en el que se basa el documental de HBO

Hace poco se estrenaba en HBO una serie documental de seis capítulos titulada El asesino sin rostro. Pues bien, no se si sabías que este documental se basa en un libro que tiene una larga historia.

El asesino sin rostro

Entre los años 1976 y 1986, una serie de crímenes y violaciones aterrorizaron California de la mano de un asesino en serie que los medios de comunicación vinieron en llamar “Golden State Killer”. Sin embargo, su identidad real fue durante décadas un misterio, lo cual despertó el interés de una bloguera estadounidense llamada Michelle McNamara, quien llegó a obsesionarse durante años con aquellos crímenes en una investigación que se plasmó en un libro inacabado, titulado El asesino sin rostro (I’ll be gone in the dark).

Michelle McNamara comenzó con su blog True Crime Diary en 2006, y en él se dedicaba a escribir acerca diferentes casos sobre crímenes y asesinatos. Hasta aquella fecha no existían blogs de esas características, por lo que el suyo fue un éxito absoluto, convirtiéndose en apenas un par de años en toda una institución de referencia en eso de narrar e investigar sobre crímenes. Hasta que se topó con el caso del Golden State Killer, un caso sin resolver y con el que McNamara llegó a obsesionarse hasta tal punto que muchos atribuyen la prematura muerte de la bloguera en 2016 precisamente a su obcecación con aquel caso.

Sea cierto o no que la muerte de McNamara fuera motivada por su obsesión con el caso del Golden State Killer, la verdad es que el final le llegó casi a punto de terminar el libro que nos ocupa, dejándolo inconcluso, a pesar de lo cual la bloguera ya se había convertido por aquel entonces en casi la única voz que mantenía vivo el recuerdo de aquel reguero de crímenes que parecían irresolubles; de hecho, en el propio documental de HBO, rodado antes de la muerte de McNamara, la mismísima bloguera es entrevistada, mientras que pasajes de su libro son leídos por la actriz Amy Ryan, nominada al Oscar a Mejor actriz de reparto en 2008 por su actuación en Gone Baby Gone.

Como indicaba anteriormente, McNamara murió antes de concluir el libro y sin llegar a saber quién fue el asesino que tanto llegó a obsesionarla. Sin embargo, en 2018 vio la luz el libro gracias a los esfuerzos de su marido, Patton Oswalt, y del trabajo de Paul Haynes y Billy Jensen, compañeros de investigación de McNamara, los cuales terminaron de escribirlo.

Pero lo curioso de este libro es que, apenas dos meses después de publicarse, fue detenido el auténtico Golden State Killer, lo cual rodea al libro póstumo de McNamara de un atractivo adicional, ya que, no en vano, la autora tuvo durante todo su trabajo de documentación acceso total a las pruebas del caso. Incluso algunos afirman (como el propio esposo de McNamara) que el libro fue fundamental para la resolución del caso, si bien parece que todo no fue tanto así en realidad.

Al parecer, la policía contaba con unos restos de ADN que no coincidían con ninguno de los que se encontraban registrados en las bases policiales. Diecisiete años después, se decidió subir el perfil de ADN a MyHeritage (una red en la que la gente se hace pruebas de ADN y en la que se cruzan los datos para conectar a los usuarios con parientes desconocidos y lejanos, al tiempo que se elaboran árboles genealógicos que se pueden remontar a miles de años), donde poco a poco se fue tejiendo un entramado de parentescos que, al final, se convirtió en una red que condujo a Joseph James DeAngelo Jr., un ex policía de setenta y dos años que jamás estuvo entre los sospechosos de los asesinatos y violaciones cometidos por el Golden State Killer.

Golden State Killer

Pero lo cierto es que Joseph James DeAngelo Jr. vivió en los lugares donde se produjeron los crímenes y violaciones cometidos por el Golden State Killer entre 1976 y 1986, lo cual, unido a las pruebas de ADN ya contrastadas y a otra serie de pruebas que, a partir de esa conexión, fueron hilvanándose, condujo a su detención en 2018 y a su condena en un juzgado de Sacramento este pasado mes de junio tras admitir su culpa con estas palabras: “Hice todas esas cosas. He destruido sus vidas”.

En fin, podemos considerar o no que las investigaciones de Michelle McNamara ayudaron a resolver los crímenes del Golden State Killer. Sin embargo, lo cierto es que, durante décadas, la única persona (además de la policía, obviamente) que se preocupó por mantener vivo el recuerdo de las víctimas fue ella, una obsesión que se plasmó en un legado póstumo que ahora HBO nos trae en una serie documental que no te puedes perder: El asesino sin rostro.


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