“La esencia”, de J. B. Buch

En este artículo, hoy me voy a dedicar a hablaros de La esencia, una novela de J. B. Buch.

La esencia

Por lo que he podido averiguar, La esencia es la primera novela del autor, el cual, por tanto, podemos catalogar de novel. Teniendo en cuenta esa premisa, intentaremos resaltar lo mejor de esta novela corta, aunque sin olvidar el poner de relieve algún que otro aspecto que, quizá, podría mejorar Buch para un futuro.

Decir que la historia empieza bien, con una propuesta que engancha desde el primer momento en una de esas sugerentes tramas en las que el más allá y el más acá se conectan a través de lo paranormal. Así, J. B. Buch arranca su novela contándonos que Harold, uno de los protagonistas, lleva muerto cincuenta años, lo cual, sin embargo, no obsta para que, en plan El sexto sentido (aunque con la diferencia de que Harold es consciente en todo momento de que está muerto), interactúe con el mundo de los vivos del mismo modo que lo hacía Bruce Willis en la película de M. Night Shyamalan.

Harold, como buen espectro, podrá viajar en el espacio y el tiempo, saltando del mundo de las ánimas al de los vivos como si nada, cualidad que le permitirá seguir disfrutando en su otra vida de una de sus grandes pasiones: el arte. Así, y como hilo conductor entre los diferentes capítulos de la novela, las pinturas de creadores tan grandes como el Greco nos irán definiendo la personalidad y avatares de Harold en esa otra dimensión que, desde el más allá, correrá paralela a la de los vivos, lo que le permitirá incluso contemplar aquel momento mismo en el que el artista, siglos atrás, terminara su obra. Sí, ese momento mágico y preñado de sensaciones en el que el maestro, henchido su pecho de satisfacción, culmina lo que siglos después pasará a integrar el catálogo de las joyas de la pintura universal. Sí, un momento mágico que, sin embargo, Harold no será capaz de captar porque carecerá de ese alma, de esa esencia que solo puede proporcionar el estar vivo.

Y será esa “esencia” perdida lo que Harold, maravillado, descubrirá sin buscarlo en una de sus espectrales visitas a uno de los museos a los que habitualmente acudía para, en vano, intentar volver a sentir lo que la muerte le robó. Sí, y la encontrará manando de un adolescente llamado David de Noss, otro enamorado de la pintura cuya mera presencia será capaz de que Harold vuelva a sentir como cuando estaba vivo.

Sin embargo, Harold no será el único espectro que descubrirá la existencia de esa esencia, sino que habrá otros espectros (“Los Mayores”) que buscarán hacerse con ella a costa de la vida del joven David de Noss, lo cual introduce en la historia un punto de tensión que resultará ser el que nos incite a continuar leyendo para descubrir cuál es la suerte final del adolescente portador de la esencia. Además, junto a la trama principal, el autor introduce una subtrama amorosa que, por lo demás, resulta bastante adecuada en esta novela que podríamos catalogar dentro del subgénero de la fantasía para adolescentes.

En fin, La esencia me ha gustado, aunque no sea muy dado a las historias con adolescentes y para adolescentes. Y es que, a pesar de lo anterior, J. B. Buch tiene la habilidad (y talento, por lo demás) de plantear la acción de su novela en el siempre atractivo terreno de los viajes en el tiempo y el más intrigante de la comunicación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Además, la lectura resulta fácil y ágil, lo cual es un punto a favor por el público al que va dirigida; lo cual, no obstante, no significa que el relato sea simplón ni pobre, ya que La esencia está muy bien escrita y se nota el trabajo y esfuerzo del autor en favor del lector.

Ahora bien…, a La esencia le veo un problema: es demasiado corta. Me refiero a que la historia que nos cuenta Buch pide más sedal y, sin embargo, el autor retira la caña antes de tiempo, por lo que, en mi opinión, el pez se le escapa después de todo el esfuerzo realizado. Pero no solo da la sensación de que el final llegue antes de tiempo y de forma un tanto precipitada, sino que, además, te queda esa impresión de que la historia daba para muchísimo más y que, por el contrario, el autor no llega a sacarle todo el jugo. Podría pensarse que ello ha de ser el sino de toda novela corta, pero ello no es necesariamente cierto, ya que he leído novelas cortísimas que son redondas y perfectas en su brevedad, por lo que, creo, el autor debería haber podado todas esas ramas que en la mente del lector quedan todavía creciendo cuando termina de leer La esencia. No obstante, lo indicado no impide considerar a la novela de J. B. Buch como un buen libro, el cual (permítaseme como humilde propuesta al autor) bien podría ser la antesala de una secuela para una novela más larga y sólida, o incluso de una saga.

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4 respuestas a ““La esencia”, de J. B. Buch

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