“Duma Key”, una de las mejores novelas de Stephen King

Si eres un Lector Constante, seguro que ya tendrás alguna novela de Stephen King como libro de cabecera del escritor de Maine. Por mi parte, una de ellas es Duma Key, la cual he leído por segunda vez hace poco.

Duma Key

Si bien es cierto que de Stephen King hay libros mucho más populares que este del que hoy os hablo (It, El resplandor o Cementerio de animales, por ejemplo), no lo es menos el hecho de que la obra del escritor norteamericano es tan extensa que, en sí misma, constituye un verdadero universo en el que perderse, de ahí que existan bastantes libros que, siendo auténticas joyas, no obstante han pasado desapercibidos para el gran público, como es el caso de Duma Key.

Centrándonos en la historia que nos narra King, la trama comienza con un Edgar Freemantle que, constructor de Minesota, resulta ser un hombre de éxito a quien sonríe la vida; casado y con dos hijas, Freemantle es de esos tipos a los que nada le puede salir mal. Sin embargo, un fatal accidente en una de las obras de las que es contratista le dejará sin su brazo derecho, momento a partir del cual todo empieza a ir cuesta abajo: su carácter se agría, su mujer se divorcia de él y, finalmente, decide deshacerse de todo y retirarse a una bonita casa a pie de playa en Duma Key, Florida. Allí, al arrullo de las aguas del Golfo de México, descubrirá una faceta como pintor hasta entonces desconocida para él, la cual, desde luego, resultará ser excepcional, produciendo en su retiro en aquel cayo casi desierto auténticas obras de arte que asombrarán a propios y extraños. Sin embargo, tras ese recién descubierto don artístico habrá algo más, una extraña y oscura fuerza que parecerá estar manipulando al bueno de Freemantle.

A partir de ahí, King va creando una atmósfera tormentosa en la que el protagonista, a través de sus pinturas y de su brazo perdido, descubre que algo o alguien le ha otorgado un don sobrenatural con el que es capaz de cambiar la realidad a su gusto, hasta el punto de poder llegar a curar enfermedades, como la de Wireman (en realidad, más que enfermedad, este personaje sufre los efectos secundarios de un intento de suicidio de años atrás), un nuevo y, por lo demás, gran amigo que hará en Duma Key y que será fundamental en el desarrollo de la trama; lo mismo que Elizabeth Eastlake, una anciana enferma de Alzheimer y a la que en Duma Key cuidará Wireman, la cual será la pieza central en el desenlace de la novela y que, a lo largo de la historia, irá dejando lúcidos mensajes dentro de su demencia, a modo de una especie de oráculo para el protagonista, Freemantle.

Como resulta obvio tratándose de Stephen King, Duma Key cuenta con todos los ingredientes de las novelas de este autor, en las que lo popular, lo sobrenatural y el terror se dan la mano, añadiéndoles en el caso que nos ocupa un extra de sensaciones que te adentran en la historia como si estuvieses allí mismo, contemplando alguno de los impactantes e inquietantes cuadros pintados por Edgar Freemantle. Y del mismo modo, como también suele resultar habitual en el bueno de King, el final de la novela puede resultarte un poco apresurado (para algunos incluso decepcionante) en comparación con la arquitectura narrativa previa del autor en la que este encaja hasta el último detalle de la trama, tomándose un tiempo nada desdeñable en construir unos personajes y una trama que, al final, podrían llegar a considerarse en vano a la vista del final; sin embargo, ese tipo de finales tan típicos en King nada empecen una historia previa en la que destacan tanto esos aspectos tan lovecraftianos que, en el caso de Duma Key, resultan ser más que sugerentes.

Sea como fuere, a mí el final de Duma Key me gusta, aunque si bien es cierto que King podría haberlo elaborado más, lo cual, no obstante, nos podría haber dado una novela de proporciones casi bíblicas, al estilo de It. Y también me gusta su encaje en todo el conjunto, el cual da como resultado una novela casi redonda que perfectamente catalogo como una de las mejores del escritor de Maine, y ello a pesar de algunas críticas que he leído por ahí y que, como muchas (por no decir la mayoría) de las que pululan por el ciberespacio, no son más que un copia y pega de algunas otras que no han ido más allá de una sinopsis mal interpretada, o bien, en el mejor de los casos, de una lectura en diagonal cuyas oquedades son rellenadas con la fatuidad de la paja del prejuicio.

En fin, ahora te toca a ti leerla (si no lo has hecho ya) y darme tu opinión al respecto. Estoy seguro de que te va a gustar tanto como a mí.

Puedes encontrar Duma Key en Amazon.


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