“El legado de la casa Lidman”, de Federico de la Fuente

Si hace unas semanas os hablaba de El erióforo rojo, de Federico de la Fuente, en esta ocasión lo haré de la segunda novela de este autor que leo: El legado de la casa Lidman.

El legado de la casa Lidman

Si la anterior novela que refería en el artículo de hace unas semanas me pareció poco menos que una obra maestra concentrada en muy pocas páginas, El legado de la casa Lidman no me ha parecido menos, si bien con unos mimbres bien distintos, adestrándose en la senda del suspense y el misterio más que en el terror psicológico que tiraba de las riendas de El erióforo rojo. Y es que Federico de la Fuente es capaz de concentrar en las apenas doscientas páginas de su novela una historia en la que podemos encontrar ingredientes de lo más variado, todos ellos perfectamente condimentados y equilibrados.

Efectivamente, en El legado de la casa Lidman nos situamos en la Suecia de posguerra (1959), con un protagonista, Anders Bremer, antiguo alcalde del pueblo de Sirilund, en el sudoeste de Suecia, encuentra una valiosa estatua de bronce en los jardines de la Gran Casa Roja, propiedad de Daniel Lidman, prominente miembro del partido nazi sueco muerto dieciocho años atrás en un caso de aparente suicidio. Bremer decide investigar las misteriosas circunstancias de la muerte de Lidman al tiempo que se interna en el cenagoso terreno de las actividades de los agentes alemanes en la Suecia neutral, ante la amenaza que representaban las exigencias del III Reich. Ni siquiera su inquisitiva lucidez le permitirá imaginar el legado de la casa Lidman, el cual hundirá sus raíces en una historia de traiciones silenciadas por el tiempo.

Visto así, podría considerarse que esta novela no pasaría de ser otra historia de espías más o menos trabajada con algún que otro tópico en torno a la Segunda Guerra Mundial y el Tercer Reich, salpicando con ello una trama más centrada en el suspense de medio pelo que otra cosa. Sin embargo, el hecho de que el autor apueste por el papel de los nazis en la Suecia neutral dota a la novela de un interés especial por conocer uno de los aspectos más desconocidos de la Segunda Guerra Mundial que Federico de la Fuente resuelve con un elaborado trabajo de documentación sobre aquel período histórico que, sin embargo, no empece a la agilidad del relato. Es más, el autor salpica la trama con interesantes datos históricos que nos revelan que ni todo era blanco ni todo absolutamente negro en aquella época, mostrándonos un complicado equilibrio de relaciones políticas y geoestratégicas que tenían como escenario una Suecia que no era tan neutral como nos han vendido.

En fin, El legado de la casa Lidman la considero una excelente novela corta muy bien trabajada y que va más allá del simple relato de entretenimiento, con una serie de aspectos en los que quizá el autor debiera haber profundizado. Y me estoy refiriendo al hecho de que la historia se te hace demasiado corta cuando la terminas, siendo que la trama podría haber dado para una novela larga que nada tendría que envidiar al Ken Follett más clásico. Pero bueno, tal vez se trate de algún requerimiento editorial que se me escapa y que no ha lugar a considerar aquí.

Sea como fuere, mi recomendación de hoy es esta extraordinaria novela que te hará descubrir a un autor que encierra un enorme potencial en su pluma. Esperemos que no se tuerza.

Puedes encontrar El Legado de la casa Lidman en la página de la editorial Tésera.


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