“La Dama Pálida”, la cuarta novela de Mario Peloche

Nos enteramos de que el autor gaditano (aunque extremeño de corazón), Mario Peloche, publica su cuarta novela: La Dama Pálida. Vamos a echarle un ojo.

La dama pálida

La verdad es que tiene muy buena pinta la historia por lo que hemos podido leer, ya que es una novela de ficción histórica con tintes sobrenaturales. Sí, una de esas historias de las que ya se leen pocas por la complejidad que tiene trasladar al lector a escenarios del pasado sin que aquel abandone la lectura en su primer tercio, para lo cual resulta indispensable saber dosificar en su justa medida esos mágicos ingredientes que consiguen que devores las páginas de un libro como si de un pastel de tres chocolates se tratara.

Y es que, en La Dama Pálida, Mario Peloche nos cuenta el relato de una vida salvaje, auténtica, apasionada, sensible y cruel hasta el paroxismo; el clamor más visceral y salvaje de libertad que pueda darse. Así, se trata de la historia de una niña obligada a ser mujer de golpe y a la que le brotaron espinas; de la heredera de Artemisa, una hija de la Luna, la virgen oscura, sacerdotisa y diosa de su propio culto sanguíneo. Es la crónica de Erzsébet Báthory de Ecsed (“Condesa Sangrienta” para el vulgo, “Dama Pálida” para los que habitaron su mundo) narrada desde su memoria, su cubil y su nido; de los casi cinco años que pasó emparedada en su propia habitación, rememorando el amor por sus hijos y la obsesión por sus niñas; la traición, la derrota y su victoria, la última, sobre la propia muerte.

Por si no conoces la historia de Erzsébet Báthory, te cuento que fue una aristócrata húngara que ha pasado a la historia acusada y condenada por una serie de crímenes motivados por su obsesión por conservar la belleza de la juventud, lo cual le ha valido el sobrenombre de la Condesa Sangrienta por los más de 650 crímenes que le atribuyen las historias que pululan por su Transilvania natal, lo mismito que ocurre con uno de sus más famosos antepasados: Vlad el Empalador. Sin embargo, más que de otro caso de habladurías locales adornadas con pinceladas fantásticas y sobrenaturales, el de Erzsébet Báthory es un auténtico relato de terror, torturas, brujería, magia negra y locura que llegó hasta los tribunales de la Hungría del XVII, siendo que en 1612 los terribles acontecimientos que protagonizara Erzsébet Báthory en su castillo de Čachtice fueron documentados y juzgados.

Erzsébet Báthory

Al parecer, en los inicios del siglo XVII comienzan a escucharse rumores de que algo muy siniestro ocurre en el castillo de Čachtice. A través de un pastor protestante local, llegan historias de que la condesa practica brujería, en la que utilizaría la sangre de muchachas jóvenes. Los rumores llegarán a ser tan fuertes que el rey Matías II de Hungría ordenará que se tome el castillo y se realice una investigación, de la cual resultará el hallazgo en el castillo de numerosas muchachas torturadas en distintos estados de desangrado, así como un gran número de cadáveres por los alrededores. En 1612 se iniciará un juicio en el que la condesa Erzsébet Báthory se negó a comparecer acogiéndose a sus derechos nobiliarios, aunque sí lo hizo el mayordomo de la condesa, quien testificó que en su presencia se había asesinado como mínimo a treinta y siete mujeres de entre once y veintiséis años, muchas de ellas nobles. En la sentencia, el mayordomo, así como otros colaboradores de la condesa, fueron declarados culpables, algunos de brujería, otros de asesinato y los demás de cooperación. Por su parte, por su condición de noble, Erzsébet Báthory no fue procesada, aunque sí se ordenó por el rey que la encerraran en su castillo de por vida, para lo cual, tras introducirla en sus aposentos, los albañiles sellaron puertas y ventanas, dejando tan sólo un pequeño orificio para pasar la comida.

En fin, esta es la historia Erzsébet Báthory que Mario Peloche nos narra en su novela La Dama Pálida, lo cual ya hiciera en su momento el mismísimo Alejandro Dumas en un relato del mismo nombre de 1849, si bien el autor de Los tres mosqueteros omitió las referencias directas a la condesa húngara y la localización de los hechos que todavía hoy conmueven las conciencias de los habitantes de las profundidades de los Cárpatos.

Lo cierto es que la historia que nos propone Mario Peloche promete.


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